Modrak: historia de la historia

Brevísimo Post.

Bueno. El asesor puso una notita a mi capítulo sobre los sentidos interiores en Alberto. Una notita que venía a cuento con las facultades “lingüísticas” permitidas a las bestias (digo, es un término más breve que el políticamente correcto “animales-no-humanos”): que en “eso” podía ayudar Ebert y Modrak.
Pues sí, sí. La mentada ‘pistis’ no tiene relación tanto con la proposición como con el silogismo. Y pues sí: lo que las bestezuelas no pueden hacer son silogismos. Pero si pudieran hacer proposiciones (o simi-proposiciones) pues ¿qué problema? ¡no hay ‘pistis’ ahí!. Eso es lo que he sacado en claro de ambos textos. Ahora bien, según el Aristónteles: ¿la negación es una operación permitdas a las bestias? Sobre ese tema Bermúdez y J. Morales tiene sendos artículos. ¿Lo permitiría Aristóteles? ¿dentro del ámbito del krinéin y de la phantasia es posible la negación? Ebert no dice que no. Sigo leyendo a Modrak para averiguar si eso tenía en mente el Asesor cuando me dio tal recomendación.
Sin embargo, lo más sustancioso que he sacado de la abejita Modrak (o sea, Deborah) es el recuento de la historia reciente sobre la interpretación de la percepción en Aristóteles. Resulta que el texto deborehsco es de 1987. Sí. Yo iba en segundo de primaria.
Lo primero que sorprende es el intento tremendo de hallar conexiones con la actual filosofía de la mente. La pregunta por excelencia ¿Aristóteles es funcionalista? Lo que más me sorprende es cómo algunas de las soluciones de Modrak son ¡las de Alberto!
Pero lo más interesante es que, quién comenzó su carrera aristotélico-perceptiva con el libro de Nussbaum, ese que trae el famoso draft de Burnyeat y la respuesta de Sorabji, es que el texto de la abejita parece, digamos “ingenuo”. Y claro, parece ser que Modrak es justo el momento antes de que estalle la discusión ¿cómo debemos leer a Aristóteles en relación con la filosofía de la mente contemporánea?
Burnyeat dice que hay que tirar a la basura la filosofía de la mente aristotélica. Parece ser, según la reconstrucción que hace Caston de esa historia, que aquello fue producto de los primeros intentos por “funcionalizar” a Aristóteles. El inventor de aquello parece haber sido Putnam. Su secuaz, Sorabji. Pero luego el mismo Richard tuvo que reconsiderar su postura.
Para nuestra desgracia, queridos lectores, todavía no tengo todos los elementos de la historia. Los textos de Sorabji que he leído (y que no son los que cita Modrak) no me parecen defender el tal funcionalismo. Y eso me parece, hasta cierto punto, lógico: el funcionalismo depende de una definición de materia bastante diferente a la aristotélica. Tratar de relacionar el funcionalismo con el hilemorfismo aristotélico tiene demasiados bemoles justo por eso.
Ojalá pronto les pueda contar la historia completa. Y de nuevo ¿qué interesa eso a mi tesis sobre Alberto?
Bueno. Parece que la emoción con Aristóteles y el Funcionalismo derivó, progresivamente, en el interés en los autores medievales. Si ya el mismo san Hipólito decía que el De anima de Aristóteles era una obra oscura de la que nada en claro podía sacarse, es evidente que los esfuerzos exegéticos sobre el Estagirita trataron, mucho antes de Putnam, por encontrarle sentido “actual” (según cada época) a sus palabras.
Sorabji inicia la ingente tarea por comentar y traducir a los comentadores tardoantiguos del Estagirita. ¿No sera lógico buscar en aquellos llamados por Burnyeat “cristianos” el modo de resolver las cuestiones de la relación entre cuerpo (¡que no materia!) y alma? Es aquí donde Alberto se vuelve central. Alberto, Roger Bacon y todo aquél que trató de explicar la mecánica de la percepción. Y es que ahí no puede echarse mano del dualismo.
En su artículo “Intentionality from Aristotle to Brentano” Sorabji acusa la progresiva ‘dematerialización’ de la percepción sensible. Cuando llega a Avicena trata brevemente el tema de la intentio obviamente. De ese artículo hay dos cosas que me molestan. Una cómo trata a Avicena: lo único que no le interesa a Sorabji (y así lo dice) es estudiar las intentiones aquellas que nos han hecho rompernos la cabeza: la que permite que la oveja tema a lobo. Dice que Avicena es un regreso al materialismo, pues su teoría de la sensación no parece despegarse mucho de Aristóteles. Bueno, demos por buena esa lectura. ¿Qué pasa entonces con la teoría de la luz de Alhazen que hace a Avicena replantear varias veces el asunto de la naturaleza del objeto sensible? Lo otro molesto es que a Alberto –según recuerdo ahora– lo toma como un “dematerializador”. ¡¿Pero cómo si Alberto suscribe la teoría óptica de Avicena?!
Esa es mi incomodidad. Averiguar si la lectura de Sorabji es justa con Avicena y Alberto será un buen objetivo de la tesis. Pero los tiempos se están agotando… y me temo que, quizás, ello tenga que esperar al doctorado. Ojalá no.
Por eso mismo me despido: hoy hay que darle finiquito a Modrak.
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