Notitas de hoy

1.- Después de escribir la pequeña autobiografía de ayer, caí en la cuenta de la razón por la cuál se inició todo este periplo medieval: la filosofía de la mente (¡ok! eso ya lo sabía yo desde hace muchos posts… pero en estos momentos de tribulación no hace daño hacer recuentos otra vez).
2.- Cada vez me convenzo más de que Alberto traía a Averroes más metido entre ceja y ceja que a Avicena. O ¿cómo decirlo? La estimativa era una facultad muy incómoda: lleva a cabo un juicio y a la vez percibe uno de los elementos que va a poner en el juicio y sobre los cuales va a juzgar: las intentiones non sensatas. Pero la composición y división la lleva a cabo la imaginativa (la compositive imagination, traducción de Klubertanz, no de Black… btw: nótese que con esta traducción e -ivus es desplazado al adjetivo: ¡tramposos! ¡ja!). Entonces, si la imaginativa es la que trae de acá para allá formae e intentiones ¿en qué consiste el juicio de la estimativa? ¿tenía razón Averroes y de plano no había necesidad de agregarla? Total: si la memoria es la que anda acarreando las intentiones desde ¿desde donde? ¿desde el Intelecto? ¡Ok! Por eso Avicena: eran necesarias la intentiones non sensatas en los animalitos. Pero ¿de dónde venían? ¿de las sustancias celestes que no cesan? ¿eran una especie de lektás como ocurre en el caso del perro que teme a la piedra?
Lo que hace Alberto es unificar las funciones de la imaginativa y la aestimativa de Avicena; pero además le agrega la función que Averroes pone en el Intelecto: affirmatio vel negatio. Pero resta un problema ¿y de dónde vienen las intentiones NON-SENSATAS? ¡elicere! son extraídas de la composición o división… pero si es así, no son simples “conceptos”, sino el contenido proposicional: el producto de juicio.
Alberto es un genio.
3.- Pos que tengo una nueva novela de baño (llámesele así a los libros que están en dicho lugar para pasar los minutos que la colitis me aleja de la máquina). Y ahí descubrí que no soy la única ligeramente impresionada por los ojos castaños animados con algunas chispas verdes. Claro: Uwe halló el modo de describirlos… ¿de ese color serán sus ojos, o nomás es que estaba rodeados de ellos? Se le antojaron para ponérselos a su protagonista, Christian. Y yo nomás sigo sorprendida: tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio, y coincidir… (¡ok! por eso se me ocurrió el cuento de Dresde… pero sospecho que cuando acabe de leer la novelota (+ 800 pp.) ya no me van a quedar ganas de seguir escribiendo mi cuentito. Tengo que ir a Dresde algún día.
4.- Afuera hay muchos adentros…
Decía mi mamá cuando le contaba cómo la mamá de un amigo no lo dejaba que se quedaran a solas su novia y él en casa, por miedo a que ocurriera lo que tenía (y temía) que ocurrir.
…adentro hay muchos afueras:
Pensaba yo al abandonar FB para tranquilidad de un corazón muerto de inseguridades y miedos, a cuyo ojo omnividente se le sigue negando el escrutinio del corazón de su amado.
5.- Sigo con la tesis…
Ciaito mua mua…
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